La salud mental no es un asunto privado. Se construye, sobre todo, fuera de uno mismo: en los vínculos que nos sostienen cuando algo se rompe por dentro.
Tres pilares invisibles
- Pertenencia: saber que existe un grupo donde uno cabe sin tener que justificarse.
- Propósito: sentir que las propias acciones importan a otros.
- Presencia: compartir tiempo no productivo, sin objetivo, con personas concretas.
España no es perfecta —las tasas de ansiedad y depresión también han crecido aquí, sobre todo entre los jóvenes—, pero su tejido cultural ofrece recursos que en otros lugares hay que reconstruir desde cero.
La soledad no buscada
El gobierno español aprobó en 2024 la primera Estrategia Nacional contra la Soledad No Deseada. El reconocimiento institucional confirma lo que la antropología ya sabía: la soledad crónica multiplica por dos el riesgo de demencia y por tres el riesgo de mortalidad temprana.
«Estar acompañado no es estar rodeado: es estar visto». — Patricia Fernández de Lis
El antídoto está en lo cotidiano
No hace falta una revolución para cuidar la salud mental colectiva. Hacen falta, sobre todo, encuentros frecuentes, sin pantalla, sin prisa, sin agenda. Lo que en España aún ocurre por inercia, en otros lugares hay que diseñarlo a propósito.